En Teruel se perciben las huellas de su remoto pasado en forma de abundantes restos arqueológicos, de pinturas rupestres, yacimientos ibéricos y romanos y huellas de saurios extintos. A este respecto, en Teruel capital se ha creado Dinópolis, un espacio lúdico-educativo emplazado en un edificio de más de 9 mil metros cuadrados que supone actualmente la mayor superficie de exposición paleontológica de Europa. Aunque su sede central es Teruel, la ruta, se extenderá, en fases posteriores, a otras localidades donde existen importantes yacimientos: Galve, Peñarroya de Tastavins, Concud, Rubielos de Mora, Mas de las Matas, Castellote y Albarracín.
Marcada arquitectónicamente por su pasado medieval, la ciudad de Teruel posee uno de los mejores ejemplos del urbanismo medieval aragonés. Además de contar con otro de los valores más importantes como sus representaciones mudéjares, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Catedral con su torre y artesonado, las torres del Salvador, de San Martín y de San Pedro son un magnífico ejemplo de esta manifestación artística.
Teruel cuenta con bellísimos ejemplos de arquitectura civil y militar, como el castillo de Peracense, con palacios como el de Mora de Rubielos y con la mejor colección de torres e iglesias mudéjares de todo Aragón, como las de la capital, Montalbán o las de Alcorisa e Híjar. Magnífico en el artesonado de la catedral de Teruel, relajante la hermosa plaza del Ayuntamiento de Cantavieja y preciosas localidades como Albarracín, Calaceite, Valderrobres, Iglesuela del Cid, Alcañiz, Rubielos de Mora, Mirambel.... impresionantes los filos de las rocas de los Organos del Montoro y los recios perfiles de las serranías de Gúdar y Albarracín. Es famosa la Semana Santa del Bajo Aragón, con su Ruta del Tambor y del Bombo. En la capital, la romántica tradición de los Amantes o el sabor popular de la Vaquilla del Angel.
Los siglos XVII y XVIII, son claves para Teruel en remodelaciones urbanísticas y reformas en todos los edificios religiosos (uno de los más destacados es la Iglesia de San Miguel en Villalba Baja), y se levantaron nuevos palacios fruto de la influencia renacentista. La Casa del Deán, el Palacio Episcopal (que acoge el Museo Diocesano), y la Casa de la Comunidad (donde se alberga el Museo Provincial) son ejemplo de esta arquitectura, así como los palacios de los marqueses de Tosos y de la Cañada, además de la Casa del Cura.
Durante el primer tercio del siglo XX se produce un notable desarrollo de la arquitectura modernista. Una amplia muestra de este estilo lo podemos encontrar, sobre todo, en tres edificios tradicionalmente denominados ‘Casa Ferrán’, ‘La Madrileña’ y ‘El Torico’, construidos por el arquitecto tarraconense Pablo Monguió, impulsor de la arquitectura modernista en Teruel y que trabajó en ella desde el año 1897 hasta el 1923.
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